Noticias de Marketing, Medios y Publicidad

¿Es cada vez más difícil demostrar que el marketing con influencers funciona?

Si hay algo que los responsables de marketing tienen claro es que su inversión tiene que venir acompañada de resultados y que estos tienen que ser perfilados empleando cifras, estadísticas y métodos claros para hacer un seguimiento del ROI. Es decir, los marketeros no pueden simplemente decir que creen que algo funciona. Tienen que demostrar que lo está haciendo y tener maneras solventes de demostrarlo. En el caso de una de las últimas grandes tendencias en marketing en internet puede que esas maneras solventes se hayan convertido en cada vez más esquivas.

El marketing con influencers se convirtió en tendencia emergente hace muy poco, fue creciendo y creciendo en su peso y su impacto en el mercado y fue acumulando más y más interés. Los responsables de marketing se mostraban cada vez más interesados en usar influencers como una manera de saltarse las zancadillas que les ponían los algoritmos de las redes sociales y de llegar a los consumidores de forma mucho más efectiva.

El interés por los influencers fue subiendo, subiendo y subiendo más, hasta que desbordó como uno de esos hypes que se acaban yendo un poco (o un bastante) de las manos. Los influencers pasaron de ser la soñada solución a todos los males a un foco de nuevos problemas. La aparición de los influencers gorrones, los influencers de cartón piedra o los que usan y abusan de los seguidores falsos y el engagement comprado han hecho que los marketeros tengan cada vez más claro que no todo el monte es orégano en la hasta ahora tierra dorada de los influencers.

Y, por supuesto, los influencers empiezan a dar problemas en uno de los terrenos que más les duelen a los responsables de marketing, el de demostrar qué se está haciendo. En un espacio cada vez más contaminado y lastrado por aquellos elementos que son problemáticos es posible que sea más difícil que nunca establecer de manera sensible y eficiente lo que se está consiguiendo. ¿Se ha convertido el medir el éxito del marketing con influencers en más difícil que nunca?

Engagement, demografía, conversión

Como recuerdan en un análisis en Chief Marketing, los primeros días en los que la lista de seguidores y el recuento final de la misma se daban como elementos válidos para medir el éxito se han terminado. El boom de los fake followers y el hecho de que, a pesar de todas las purgas y de todos los avisos de que no es lo correcto, sigan siendo empleados hacen que no se puedan tomar esos datos de audiencia como baremo incuestionable. Pero al mismo tiempo que esto ocurre las empresas están metiendo más y más dinero en el marketing con influencers, lo que hace que necesiten algo con lo que sustituir este punto. Los seguidores no valen, pero algo tendrá que hacerlo.

En el análisis apuntan tres grandes elementos que están emergiendo como alternativas. El primero es el engagement. En vez de medir números en bruto, se analizan en cierto modo más en neto. Se estudia cómo responde la audiencia a los contenidos y qué resultados logra el influencer de turno. El segundo son los datos de conversión, algo todavía más directo. Esto es, se mira qué ocurrió con la marca y sus datos tras la publicación de la actualización del influencer de turno. Y el tercer punto es lo que llaman “Audience Makeup“, esto es, comprender las demografías que están detrás del influencer y centrarse en a quién se llega.

La dificultad de establecer valores incuestionables

Pero ¿son realmente estos puntos a prueba de bomba y funcionan para ambas partes? La conversión midiendo de forma directa sobre la compañía y sus datos puede ser un elemento perjudicial para el influencer y también pintar una realidad no tan ‘realista’ como debería. Puede tener, por ejemplo, los mismos problemas que en la publicidad online tiene el CPC. Al fin y al cabo, que no compren justo tras ver el mensaje o que no hagan lo que la marca espera que hagan no implica que el mensaje del influencer no tenga un impacto más a la larga.

Usar el engagement como elemento de medición de éxito es, por su parte, cuestionable para la marca. El engagement es otro de los elementos que ahora mismo se compra y se vende.

Al final, encontrar un elemento de medición que sea justo para las dos partes y que dé datos 100% realistas (o lo suficientemente realistas como para que sean representativos) se ha convertido en más complicado que nunca.

2 marzo, 2019 / por / en
Por qué la digitalización se hace cada vez más personal

Durante el asedio a la ciudad de Siracusa por parte del general romano Marco Claudio Marcelo (alrededor del 200 a. C.), sus soldados se ponían especialmente nerviosos cada vez que llegaba a ellos la noticia o el simple rumor de que uno de los habitantes de la ciudad sitiada había creado un nuevo artefacto de guerra, de cuya efectividad tenían ya dolorosas pruebas. De ahí que la aparición tras las murallas de Siracusa de algún tipo de andamio o entramado les hacía presagiar momentos complicados.

Así lo cuenta Plutarco en sus Relatos refiriéndose a Arquímedes, el más insigne siracusani, y sus desarrollos de máquinas militares.

De Arquímedes es la creación de la palanca, la polea, el tornillo?, más allá del Principio al que dio nombre. Sus conocimientos giraron alrededor de la ingeniería y las matemáticas, orientado en buena parte a la invención de máquinas que facilitasen el movimiento de un cuerpo. Estamos ante el inicio del concepto de mecanización, que adquiriría su esplendor durante la revolución industrial.

No creo que Arquímedes -al que un soldado se llevó por delante, dicen que por error, durante aquel asedio?intuyera las consecuencias de sus artilugios. De haber vivido hoy, quizá estaría en nómina de Tesla? o en las filas del paro, ¡vaya usted a saber!

La mecanización y sus herramientas, aplicadas a la agricultura, la industria y los más variados procesos productivos, ha supuesto una mayor rapidez y más calidad en los productos que antes se hacían de forma manual.

Sin embargo, la mecánica no deja de ser una extensión de las extremidades y fuerza física humanas. Una polea facilita ciertas labores pero no actúa por si solas. Para eso llegó el segundo peldaño de la evolución productiva: la automatización.

Del “cambio” automático a la versión digital

Automatizar significa que, por medio de información y sistemas de control, puede suprimirse la intervención humana en labores repetitivas, de riesgo o alta precisión. Las máquinas automáticas admiten diversas funciones y pueden ser de distintos tipos. No obstante, su nexo común es la autonomía de funcionamiento a partir de una orden y sobre la base de un comportamiento predefinido e invariable. Ejemplo de ello pueden ser desde el envío masivo de emails hasta la confección de una base de datos estandarizada.

El penúltimo capítulo? (porque en estos tiempos hablar de último o definitivo es propio de la más genuina ingenuidad) viene determinado por la digitalización, seguramente un concepto de mayor cobertura que los anteriores, con abundantes perfiles y que, para cuando intentamos abarcarlo, ya se nos ha escurrido hacia nuevos vericuetos algorítmicos.

Podríamos decir que la digitalización es un automatismo programado que, además de captar información, la procesa pudiendo modificar el comportamiento y la respuesta del elemento digitalizado. La operativa bancaria, por ejemplo, está casi al ciento por ciento digitalizada y, por tanto, permite su uso online; las transferencias no transportan billetes sino dígitos. O cuando guardamos nuestras fotografías en la “nube”, ésta nos las organiza en álbumes por temática o fecha, o incluso hace un montaje audiovisual motu proprio que pone a nuestra disposición. Facebook hace lo mismo empeñado en que celebremos nuestro cumpleaños.

Ante esto, cabe preguntarse ¿es que Patricia Botín, Sundar Pichai o Mark Zuckeberg, de repente, se han puesto sentimentales? No. Es solo que disponen de algoritmos para caernos más simpáticos y volvernos más dependientes de sus servicios.

Lo que he intentado resumir hasta aquí no es más que el recordatorio de los pasos seguidos en el desarrollo de la producción de bienes y servicios puestos a disposición de nuestras aspiraciones de bienestar. Sin embargo, son solo el accesorio de la única pieza imprescindible en todo ello que no es otra que nosotros, los humanos.

La inteligencia (artificial) aún no está lista para todo

Un gran exponente de la digitalización es, en este momento, la Inteligencia Artificial y su imparable evolución hacia procesos cada vez más sofisticados. No pretendo contraponer la IA con el ser humano porque no interpreto su relación como una batalla, por mucho que ciertos análisis se fijen sobre todo en los “territorios” que la primera nos está usurpando. En cualquier caso, conviene aterrizar en la realidad, tal y como recuerda el expresidente de Google China y experto en IA, Kai-Fu Lee: “La Inteligencia Artificial no puede crear, conceptualizar o gestionar una planificación estratégica compleja. No puede lidiar con espacios desconocidos y no estructurados, especialmente aquellos que no ha observado. La IA no puede, a diferencia de los humanos, sentir o interactuar con empatía y compasión; por lo tanto, es poco probable que los humanos opten por interactuar con un robot apático para los servicios de comunicación tradicionales.” Son apenas pinceladas de las áreas en las que la Inteligencia Artificial no logra usar ni tan siquiera su apellido con propiedad.

Carencias actuales de la IA aparte, la línea de trabajo que se está imponiendo en el ámbito productivo, –y no es una previsión sino una constatación– es el de la colaboración entre hombre y máquina.

En un interesante estudio realizado por la Universidad de Oxford, “Technology at work v.2.0” se recoge la opinión de uno de los mayores expertos en IA, Demis Hasabiss, cofundador y CEO de Deep Mind que corrobora el amplio horizonte que se abre en este sentido: “Si somos capaces de imbuir a las máquinas con inteligencia podrán ayudarnos a resolver grandes problemas y a controlar mejor nuestro entorno, desde enfermedades a cuestiones como el cambio climático; la capacidad de las máquinas para encontrar, comprender y gestionar información en grandes cantidades será sin duda muy útil”

La deducción de este razonamiento es que entre hombre y máquina se abre camino una alianza, cuya causa quizá sea el vínculo obvio que siempre existe entre creador y criatura, y cuyo efecto puede ser que estamos “personalizando” los dispositivos en los que se hace visible y útil la digitalización, haciéndolos a nuestra medida y usando dicha tecnología sobre todo para individualizarnos.

Parece una ironía, pero los algoritmos de procesamiento del Big Data encuentran su valor en la pormenorización y no en la masificación de la información. Será porque el hecho relevante es siempre un hecho individual más que social, entre otras cosas porque no hay sociedad sin su materia prima, los individuos.

Por tanto, la masa, como acumulación de individuos, deja de tener importancia; no así otro tipo de masa, la que conforman datos e información, cuya utilidad reside en su potencial para diferenciar las unidades que la conforman y establecer entre ellas relaciones distintas para ofrecernos conclusiones novedosas. Así, se entiende que You Tube nos sugiera videos “a medida” y Amazon compras personalizadas en función de nuestras últimas búsquedas o adquisiciones. Resulta que la estandarización a la que parece abocarnos el smartphone como prolongación de nuestra mano, y la percepción de que todos somos iguales ante un algoritmo, tan aséptico como poderoso, nos está otorgando un nuevo protagonismo como individuos, nos está permitiendo ser más personas.

Pensemos por un momento en algunas de las formas en las que, en mi opinión, se refleja este hecho.

Si nos fijamos en el mundo del marketing, las cuatro Ps de Jerome McCarthy que ponían su foco en la estrategia para aproximar el producto al mercado deben ser ya completadas por una nueva perspectiva que incluye y gira alrededor del cliente/persona.

También del ámbito de la mercadotecnia y con un significado más allá del simple cambio de terminología, observamos que el concepto de target, como colectivo que responde a un cierto perfil socioeconómico o/y de estilo de vida pero que precisa de una masa representativa y se supone que rentable, ahora ha evolucionado al denominado buyer persona, es decir a un modelo individual, mucho más preciso y más “humano” del destinatario al que pretendemos alcanzar. De nuevo la idea de persona se abre camino.

Nuevo ejemplo. Es curioso apreciar cómo el escenario en el que se exponen los bienes y servicios que se mueven en el mercado ha pasado del escaparate genérico e impersonal a la “recomendación” de las plataformas on line y al sugerente share de las redes sociales. En otras palabras: la percepción es que “alguien-humano”, vendedor o prescriptor, se dirige desde el otro lado a “alguien-humano”, posible comprador. La idea de oferta y demanda queda ya demasiado ambigua. Ahora la oferta está concebida y fabricada pensando en mí, y la demanda tiene rostro, nombre y unos rasgos de personalidad propios, además de cartera.

Y por último, otro botón, esta vez propio de los dispositivos y programas que se mueven al compás de un procesador. Si nos fijamos, la estandarización de usos y aplicaciones es ahora una batalla que se libra en el extremo opuesto, la configuración personalizada y al gusto de cada cual. A nuestro ordenador lo podemos alimentar con suites ofimáticas, de navegación por internet, de creatividad, audiovisuales, de e-commerce? etc., más y más específicas. Y para tunear nuestro teléfono móvil tenemos launchers, apps y wallpapers en número casi infinito.

En cuestión de contenido, y en el campo de las redes sociales por ejemplo, las hay con un alcance no mucho mayor que nuestro vecindario. El comercio electrónico tiene, en el reverso de la cara donde habitan Amazon, Aliexpress, Ebay y pocos más, un universo digital de “tiendas de barrio” en las que encontrar todo lo imaginable y personalizable que imaginemos? “pensando” en gustos particulares más que en tendencias masivas.

En su día, la revista Forbes expuso algunos ejemplos sobre el uso que grandes empresas y marcas hacen de la IA para la personalización. Van desde una aplicación para el aprendizaje de vocabulario en los más pequeños, creada por Sesame Street capaz de adaptarse a cada nivel individual, a Connie, el robot-conserje de los hoteles Hilton, que “estudia” a cada huésped para hacerle las recomendaciones más adecuadas; desde Rocky, el primer joyero con Inteligencia Artificial que asesora personalmente en la compra de diamantes (la tecnología Watson de IBM está detrás), a Levi’s, cuyo chatbot se convierte en un estilista virtual que sugiere los pantalones adecuados a cada cliente y sus preferencias.

El algoritmo, en fin, se hace más humano, o así me lo parece. Quizá la prueba concluyente sea la creciente preocupación que tenemos sobre nuestra privacidad y el uso que el “gran hermano” digital hace de nuestros datos personales. No tendríamos motivos para ello si dicha información no nos afectara como individuos y quedara solo en estadística.

Lo que está digitalizada no es la vida sino cada una de nuestras vidas.

Pero no nos engañemos. Si, como digo, el algoritmo se hace cómplice y nos llama por nuestro nombre no es que haya empezado a sentir algo por nosotros, es que solo cuando nos mira a los ojos tiene su trabajo sentido? porque lleva un vendedor en su código.

Fuente: Puro Marketing

2 marzo, 2019 / por / en ,
Voice marketing: luces y sombras del marketing del futuro
El boom de los asistentes de voz y de los altavoces inteligentes, que están cada vez más presentes en el día a día de los consumidores y que han protagonizado un crecimiento notable, está marcando también la estrategia de las marcas y de las empresas a la hora de llegar hasta ellos.

El ejemplo de los altavoces inteligentes ayuda a comprender hacia dónde va el futuro. Los consumidores los están integrando ya en su día a día de forma destacada. Como explicaba un analista de Kantar, en Estados Unidos ya son mainstream y empiezan a serlo ya también en Reino Unido. En otros mercados su crecimiento está siendo también muy rápido. Como explicaba el experto, Dominic Sunnebo, el hecho de que el precio de estos terminales esté en un nivel que resulta accesible hace que su poder de atracción sea mayor. No son demasiado caros y los consumidores están mucho más abiertos a hacerse con ellos.

Este crecimiento está haciendo que el interés de las marcas y de las empresas por ellos sea mayor. Les interesa no solo saber cómo están cambiando las cosas los smart speakers, sino también que impacto tienen de un modo mucho más general los asistentes de voz, como Siri, que, no olvidemos, están presentes en más dispositivos que los propios altavoces. Los smartphones también ofrecen este tipo de servicios, por ejemplo, haciendo que los consumidores los empleen de un modo distinto. Por ejemplo, para buscar información o para pedir ciertos datos, ya no tienen que pararse a escribirlo. Simplemente, piden al asistente que haga todo por ellos.

Esta nueva realidad está abriendo nuevas oportunidades pero también nuevos problemas. El peso creciente de la voz es la ventana que permitirá que se asiente el voice marketing, el marketing de la voz. Las marcas y las empresas tendrán que estar mucho más presentes en este entorno, aunque por el momento el potencial de la voz no se ha logrado desvincular de sus potenciales problemas.

Las sombras de la voz

“La gente está todavía aprendiendo cómo interactuar con ellos y comprendiendo qué es lo que pueden hacer”, señalaba Dominic Sunnebo, el experto de Kantar, sobre el estado de las cosas en lo que a altavoces inteligentes toca. Todavía no saben qué pueden hacer con ellos, cómo les puede cambiar la existencia y qué mejoras puede aportar. Todo es muy nuevo. Y eso es un problema para las marcas y las empresas, ya que si los consumidores no tienen claro qué hacer o cómo, ellas no podrán seleccionar cuándo y dónde deben conectar con ellos.

No es el único elemento problemático. Como apuntan en un análisis en Venture Beat, las compañías tendrán que crear también una interfaz de voz, que marque su experiencia de cliente y que permita a los consumidores conectar de un modo fluido con ellos. Igual que se tiene una interfaz en la red, una identidad que marca a la compañía, en la voz hay que hacer lo mismo. Esto implica trabajar en otro terreno y hacer un nuevo trabajo de desarrollo.

A eso hay que sumar que hay que empezar a pensar cómo medir todo esto. Algunas empresas ya empiezan a ofrecer servicios de “voice analytics”, pero el trabajo está todavía en una fase pionera.

Las tensiones del voice advertising

Incluso aquellos elementos que son una oportunidad que el voice marketing pone sobre la mesa tienen un lado menos glamuroso. Los expertos esperan que los asistentes de voz y los nuevos dispositivos creen un marco para el voice advertising. Algunas estimaciones ya apuntan que podría mover unos 19.000 millones de dólares en inversión publicitaria (es lo que pronosticaba Juniper que ocurriría en 2022), pero aunque las marcas y empresas estén dispuestas a gastar dinero en ello tienen que ser conscientes de que esta nueva publicidad implica conocer unas nuevas reglas.

Los anuncios tendrán que ser interactivos pero también estarán muy marcados por el contexto en el que se sirven (por ejemplo, vinculados a lo que el consumidor pide al asistente en ese momento). Tienen mucho potencial (usarán el tirón de los micromomentos posiblemente como nada lo ha hecho hasta ahora) pero también implicarán mucha complejidad y moverse en un espacio muy complicado en términos de personalización, privacidad y lo que los consumidores no quieren que las marcas crucen en esos terrenos.

Los añadidos positivos que aportará

Pero, al mismo tiempo, el voice marketing también implicará novedades muy positivas. Por un lado, será una nueva fuente de información sobre los consumidores, un elemento de generación de datos que posiblemente irá un paso más allá a la hora de conocer a los consumidores. En cierto modo, se habla con los asistentes de voz como se habla con una persona.

Por otro lado, la propia naturaleza de los asistentes de voz hace que los consumidores presten mucha más atención a lo que les dicen. El engagement es mucho mayor, pero también la conexión que se establece con el contenido. Eso hace que el impacto publicitario o que el mensaje de la marca sea mucho más valioso.

Fuente: Puro Marketing

2 marzo, 2019 / por / en ,
¿Es el packaging del ecommerce la próxima frontera publicitaria?

Cuando se hace la compra online en el supermercado en la red de la cadena Dia, los productos llegan en varias bolsas de papel bastante resistentes y con todos los elementos de imagen de marca impresos sobre ella. Está el logo del súper online, su url y hasta un hashtag de marca, por si el consumidor quisiese hablar de su compra online. Las bolsas son bastante fáciles de plegar una vez que se ha terminado con ellas.

Hasta ahí podría llegar la historia sobre cómo hacer un packaging para tu supermercado online y cómo lograr que funcione bastante bien en la experiencia con los consumidores. Sin embargo, la historia no está vinculada con ello, sino con cómo las bolsas pueden ser empleadas como soportes publicitarios. En la última compra online hecha en Dia, dos de las bolsas tenían mensajes publicitarios. Anunciaban los productos Pascual y sus cualidades de marca. Era un anuncio bastante discreto, que no desentonaba con el look habitual de las bolsas, pero que estaba ahí.

¿Es el packaging del ecommerce la nueva frontera publicitaria? Seguir la pista de la publicidad de las bolsas del supermercado Dia, nos llevó a leer la letra pequeña de la bolsa. Los fabricantes son La Cesta de Papel, una compañía especializada en bolsas para tiendas hechas de papel.

En su web, además de los esperados mensajes de cómo las bolsas pueden ayudar a la imagen de la marca, cómo son verdes y cómo se pueden reciclar, hay una mención a la publicidad en la parte de la bolsa para supermercados. “La superficie de la cesta y la calidad de impresión permiten dar una gran notoriedad a su imagen de marca y desarrollar campañas publicitarias o promocionales de su oferta”, ponen.

Usos publicitarios en el packaging ecommerce de Dia y Amazon

Cómo lo usa Amazon

La idea puede parecer novedosa, pero tampoco lo es tanto. Si después de la compra del Dia se recibe un paquete de Amazon se podrá ver un nuevo uso publicitario. Amazon suele usar los paquetes de sus compras para hacer publicidad de sus nuevos programas y series de su servicio de vídeo. Las cintas adhesivas que cierran las cajas están muchas veces protagonizadas por sus últimos estrenos, cuando no lo están por el logo de su servicio Prime.

En cierto modo, ese es un golpe bastante eficiente, porque está dando visibilidad a más elementos de su ecosistema de consumo ante unos consumidores que son además especialmente receptivos a esos mensajes. Prime Video no suele mandar mails vinculados a sus últimos estrenos, como hacen HBO o Netflix, pero si eres cliente de la compañía y tienes ese servicio, la cinta de las cajas (imposible de no ver) es un recordatorio del estreno (que puede hasta resultar más eficiente porque no puedes borrarlo directamente sin leerlo).

Amazon ha jugado incluso en el pasado con hacer que sus cajas fuesen espacios publicitarios para terceros. Hace unos años, su packaging en EEUU estuvo protagonizado por los personajes de los Minions y por sus colores corporativos en las semanas cercanas a su estreno.

El packaging especial estaba vinculado a una tienda que Amazon había lanzado vinculada a la película y su merchandising y a un acuerdo de colaboración con Universal Studios. Era promoción de la película, pero también un elemento para incentivar el consumo dentro de la tienda. Lo interesante es que el packaging, limitado a tres modelos de caja y a tres personajes, se convirtió en un objeto de deseo. Los consumidores querían recibir esas cajas publicitarias.

¿Es el packaging la nueva frontera publicitaria?

El packaging del comercio electrónico se podría convertir así en una eficiente herramienta publicitaria para el futuro. A medida que el peso del ecommerce crece en las pautas de consumo de los ciudadanos se hace también más visible y se hace más evidente que es una vía para llegar más a los consumidores.

A eso se suma que las nuevas tecnologías y su uso están haciendo que sea mucho más “aprovechable”. El uso de soluciones como el NFC o el RFID está creando el packaging conectado, lo que permite que las cajas y envases estén conectados, ofrezcan más información y se conviertan en un elemento más potencial en términos de marketing.

Gartner lanzaba hace unos meses la predicción de que los productos conectados iban a pasar de 5.200 millones de productos de entonces a 20.400 millones en 2020. Cierto que no se hablaba de packaging de ecommerce, sino de productos y de su envasado de forma más amplia, pero los números pueden apuntar en una dirección interesante. Aportan datos sobre los consumidores, pero también ayudan a generar nuevas experiencias.

Fuente: Puro Marketing

2 marzo, 2019 / por / en ,
La importancia de tener un buen perfil de Linkedin

¿Tienes un perfil de LinkedIn que potencie tu marca personal?

LinkedIn es una red social muy potente para todos aquellos profesionales que quieren desarrollar su marca personal, buscar trabajo, establecer relaciones con otros profesionales del sector e incluso, buscar leads y clientes potenciales. Sea cual sea el uso al que destinemos LinkedIn, debemos tener un perfil completo, ordenado y que nos ayude a mejorar la visibilidad de nuestra labor profesional.

En los últimos 10 años, LinkedIn ha cambiado la manera de buscar empleo y de reclutar empleados, ha cambiado también la manera en que nos relacionamos a nivel profesional, y ha facilitado a los profesionales estar al día de todas las tendencias de su sector. A pesar de que tiene competencia, como por ejemplo Xing, es la red social número 1 a la hora de hablar de relaciones laborales.

La mina de oro de LinkedIn

LinkedIn ofrece un servicio Premium, para usuarios que quieran conseguir sus objetivos de manera más rápida y eficaz. La cuenta Premium fortalece cuatro áreas:

  • Búsqueda de empleo efectiva: A través de esta cuenta de pago, el usuario destaca en las búsquedas de empleo, tiene la opción de ponerse en contacto con técnicos de selección de personal y puede compararse con otros candidatos.
  • Ampliar y fortalecer la red de contactos: El servicio Premium permite promocionar y ampliar los negocios, aprovechar el potencial de la red y mejorar la marca profesional.
  • Encontrar oportunidades de venta: A través de los servicios que ofrece la red, facilita encontrar clientes y cuentas en los diferentes mercados objetivos, obtener información en tiempo real para una comunicación más personalizada y forjar relaciones de confianza con clientes y posibles clientes.
  • Encontrar y contratar candidatos: Este servicio nos permite encontrar candidatos cualificados en menos  tiempo, comunicarnos con los mejores candidatos directamente y establecer relaciones con empleados potenciales.

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17 junio, 2018 / por / en
¿Está Google acumulando demasiado poder en la publicidad online?

Parece casi lanzarse piedras contra su propio tejado, ya que al fin y al cabo Google vive de la publicidad online, pero la compañía está trabajando en una versión de Chrome que incluirá de serie un sistema de adblocker. Primero, una filtración a la prensa estadounidense desveló en qué estaba trabajando la compañía. Luego, ella misma confirmó que estaba en ello y que el navegador con filtro de anuncios llegaría a principios de 2018.

Google no va a bloquear toda la publicidad, sino que lo hará de un modo limitado y específico, centrado en aquellos anuncios que se consideran especialmente molestos. Los anuncios que la Coalition for Better Ads ha señalado como no recomendables serán los que resulten penalizados y los que Google empiece a castigar con el sistema de bloqueo de su navegador. De entrada, se espera que cuatro formatos de escritorio y ocho para móviles perezcan en esta nueva versión de Chrome. Los anuncios con sonido que se reproducen solos, los que cubren toda la pantalla o los que son animados para móviles serán, entre otros, los que acaben cayendo ante el bloqueador de Google.

La herramienta será, por supuesto, bien recibida por los consumidores, ya que al fin y al cabo la publicidad online y lo molesta que puede resultar es una de las principales quejas que tienen los internautas. Pero ¿qué ocurrirá con el resto de la industria?

Una de las primeras observaciones que hicieron ya en su momento fue que el movimiento demostraba el poder que Google tiene en la industria. Google tiene la sartén por el mango en el mundo de la red y de la publicidad online, ya que no solo controla una de las redes de anuncios más populares sino que también controla una de las vías más populares de acceder a los contenidos online. Chrome, su navegador, es muy popular entre los internautas, lo que hace que las decisiones que tome la compañía con respecto al mismo tengan un efecto directo sobre muchas cosas.

Y… ¿está por tanto Google jugando en la red desde una posición de poder que implica demasiado poder? Al fin y al cabo, que penalice este tipo de anuncios – por mucho que nos guste como internautas – supondrá un problema para los medios que viven de ellos y que los están usando para conseguir mejorar sus cuentas y resultados y también para aquellas compañías que viven de eso, que han hecho de estos formatos publicitarios la esencia de su negocio.

¿Demasiado poder el de Google?

Y, de hecho, hay quienes ya han anunciado que no les quedará más remedio que dejar su trabajo por este cambio. Una startup, Parsec, explica a Business Insider que deja de trabajar en lo que hacía porque el bloqueo de Google los hundirá. La compañía está especializada en el desarrollo de esos (molestos) anuncios que los internautas tienen que cerrar antes si quieren seguir leyendo un contenido. Tienes que interactuar de algún modo con ellos para al menos poder cerrarlos, lo que hace que no quede más remedio que verlos. Este tipo de anuncios son los que Google penalizará en su actualización de Chrome. A la compañía no le ha quedado más remedio que cambiar su modelo de negocio y su formato publicitario.

“Ahora mismo son un dictador benevolente”, dice uno de sus directivos al medio estadounidense. “Pero no nos llevemos a engaño. Son los dueños del navegador. Estamos jugando en su mundo. Ellos ponen las reglas”, añade.

Y ahí es donde aparece la gran cuestión: ¿está Google siendo demasiado poderoso? El directivo recuerda que en este escenario Google está siendo tanto juez como acusación como ejecutor. Y, aunque Google se está apoyando en lo que decide la Coalition, varias voces de la industria han señalado a Business Insider que el propio Google es en realidad la fuerza detrás de esta Coalition. Para ellos, uno y otra son lo mismo (aunque Google y la propia Coalition aseguran que eso no es cierto).

La industria tiene bastante claro que la cuestión de la publicidad online tiene que cambiar, pero nadie tiene tan claro cómo debe hacerse y quién debe dominar en ese cambio. Y, mientras tanto, Google está tomando la iniciativa. La gran pregunta es si lo está tomando demasiado.

28 octubre, 2017 / por / en
Cómo la inteligencia artificial cambiará también la estrategia de comunicación

La inteligencia artificial ha avanzado de forma notable en los últimos tiempos y se ha convertido en uno de los elementos recurrentes cuando se habla de tendencias en marketing y de cómo cambiarán las cosas en el futuro. A medida que la tecnología se va volviendo más y más sofisticada, también va aumentando el potencial de la inteligencia artificial y también van variando sus posibles usos y las aplicaciones que se van encontrando para ella.

Los expertos ya han dejado claro que la inteligencia artificial cambiará cómo se compra la publicidad y hasta el contenido de los anuncios o que tendrá un impacto directo sobre la atención al cliente, que será cada vez más sofisticada y estará cada vez en manos de las máquinas.

Pero lo cierto es que la inteligencia artificial puede cambiar muchos más elementos y muchos más escenarios. De hecho, las marcas y las empresas deberían pensar ‘fuera de la caja’ para ser capaces de adelantarse a todo lo que esta tecnología podría impactar. Uno de los terrenos en los que la inteligencia artificial podría tener un efecto directo y en el que podría cambiar muchas cosas es en el terreno de la comunicación. La estrategia de comunicación también se verá afectada por ella.

¿En qué tendrá impacto? Algunos de los jugadores de la industria creen que la IA impactará especialmente en la estrategia de planificación, como señalan en un análisis en Warc. La inteligencia artificial podría convertirse en una suerte de alternativa a lo que se está haciendo ahora mismo en la toma de decisiones y el elemento que llevaría a plantearse si lo que se hace funciona realmente. Ahora mismo, las marcas están centrándose sobre todo en comprar momentos que funcionan para sus fines (o que creen que lo hacen). La inteligencia artificial podría llevarlos a cambiar cuándo sirven sus mensajes para hacerlos más eficientes.

Los expertos consideran que la inteligencia artificial está ya cambiando cómo se actúan en dos terrenos concretos. Por un lado, está haciendo que el margen de respuesta entre lo que el consumidor necesita y el momento en el que marca puede ofrecérselo sea más corto, ya que está dando mucho más margen de maniobra.

Por otro lado, está añadiendo más capas a la presencia de las marcas en la toma de decisiones y seguirá haciéndolo a medida que la voz y las interfaces basadas en gestos se conviertan en mucho más recurrentes. Todo ello está impactando por tanto en cómo se compra y todo ello acabará impactando en cómo se organiza la comunicación de marca.

El impacto en la comunicación

El impacto modificará no solo los mensajes que se sirven sino también el momento en el que esto se hace. Las marcas tendrán que jugar con nuevas variables para posicionarse de forma destacada y lo harán además partiendo de posiciones diferentes. En la comunicación del futuro, las compañías no solo tendrán que pensar en cómo influyen en los consumidores. También tendrán que pensar cada vez más en cómo influyen en los algoritmos.

Porque, a medida que los algoritmos tienen más peso en cómo se accede a la información (y a medida que la inteligencia artificial va creando más y más servicios para los consumidores que se apoyan en esto, como pueden ser por ejemplo los asistentes de voz), la clave estará en ser capaz de entrar en ese terreno y de ser algo destacado para el algoritmo que toma las decisiones. Es necesario que el algoritmo te escoja. Y eso cambia cómo se comunica. Las marcas ya no solo tendrán que comunicar para el consumidor, también tendrán que comunicar para las máquinas.

Por otra parte, el tener que comunicar para las marcas tendrá un impacto en cómo se presentan las cosas. Como recuerdan en el análisis, las marcas tendrán que ser capaces de eliminar el caos de las opciones. Para las máquinas, hay que ofrecer la respuesta concreta cuando la necesitan, lo que hará que sea cada vez más importante el usar bien los metadatos para que la información llegue cuando debe llegar.

28 octubre, 2017 / por / en
Los 7 males de la caja de Pandora del Marketing digital

“A veces las marcas se dejan llevar por modas y tendencias y no aplican el sentido común en sus estrategias de marketing digital”, ha asegurado hoy Zahira Tomasi, Head of Creative de Digital Boost (by Stratesys) durante el encuentro “La Caja de Pandora” en el marco de eShow Madrid.

Según esta experta, las empresas no sólo deben estar atentas a lo que está funcionando en el mundo online, sino también ser conscientes de cuáles son los errores más comunes e identificar lo que realmente es importante para las particularidades de su negocio y, más en concreto, empatizar y entender las necesidades y motivaciones de las distintas audiencias.

Por este motivo, durante este espacio se ha destapado la “Caja de Pandora del Marketing Digital” que, según ha expuesto Beatriz Fernández, Digital Business Specialist de Digital Boost (by Stratesys) contiene grandes “males digitales” que las marcas deben conocer:

Opiniones falsas: una de las grandes aportaciones de la era digital es la posibilidad de compartir opiniones sobre servicios, productos y experiencias de compra. Sin embargo, durante los últimos años se ha extendido una mala praxis en este sentido, abundan las opiniones falsas e, incluso, se ha convertido en una forma fraudulenta de hacer negocio. Varios estudios afirman que una de cada tres críticas que leemos probablemente sea falsa. Una de las consecuencias de esta situación es la proliferación de aplicaciones de recomendación en las que el usuario sólo accede a las valoraciones que ha realizado su círculo cercano de amigos.

El engagement como KPI. Esta variable mide el nivel de conexión o ‘enganche’ que genera la marca. O, dicho de otra manera, el compromiso de los usuarios con una determinada marca. Este KPI se ha convertido en la niña bonita de la era digital, y el objetivo es que crezca de manera continua, llegando a ser un medidor de éxito rotundo para algunos canales como puede ser el social. Sin embargo, no es un KPI con un comportamiento estable y, por tanto, no puede ser un indicador absoluto del éxito o fracaso del desempeño de una marca en un canal determinado.

Emails con el correo no reply. El emailing es bidireccional, busca que el usuario pueda contestar, es personal, tiene a una persona real detrás enviándolo y aporta valor a quien lo recibe. Entonces, ¿por qué seguimos enviando emails con el correo no reply? ¿Queremos escribir a nuestra BBDD, pero no les damos la opción de que ellos nos puedan contestar?

Soluciones universales. ¿Qué opción es mejor: web app, responsive, app? Realmente, no hay una respuesta universal correcta. La pregunta es, ¿qué necesita el usuario final? Ejercicios como el customer journey, el buyer persona, el mapa de empatía, etc., nos ayudan a saberlo.

“En digital se puede medir todo”. Esto no es cierto al 100%. No se puede medir la conexión emocional que produce, por ejemplo, una pieza publicitaria con una audiencia. En digital se mide mucho, pero se pierde lo cualitativo. A pesar de que el sentiment pueda medir el ruido social, no mide en realidad las percepciones que las personas tienen hacia una marca. Además, el ser humano comparte mucho más cuando está enojado que cuando está contento con una experiencia.

Anclados en el funnel tradicional: siempre hemos medido el funnel de compra centrándonos sólo en las fases conocidas de conocimiento, consideración, conversión, fidelización y generación de embajadores. Es necesario dar un paso más y considerar también las emociones (funnel experiencial) que se producen en cada una de estas fases para que el usuario quede contento y viva una buena experiencia de compra.

Todo en streaming en vivo. No porque Instagram haya sacado la nueva función de transmitir en vivo significa que se tenga que utilizar cada vez que hay una oportunidad. Al igual que no hay que estar en todas las RRSS, las marcas no deberían obsesionarse con utilizar las encuestas, la transmisión en vivo o los boomerangs en cada evento.

28 octubre, 2017 / por / en